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El supuesto asesino confeso del pequeño Etan Patz, un niño de 6 años desaparecido en Nueva York en 1979, en un caso que conmovió a Estados Unidos, continuaba hospitalizado el lunes, indicaron a la AFP fuentes oficiales.
Pedro Hernández, un puerrtorriqueño de 51 años detenido el miércoles pasado, "sigue alojado en la guardia penitenciaria del hospital Bellevue", señaló Sharman Stein, portavoz del Departamento Correccional de Nueva York.
La portavoz no quiso precisar si se planeaba transferir a Hernandez, hospitalizado desde el viernes: "No compartimos información por adelantado sobre el movimiento de los detenidos", dijo.
Hernández confesó a la policía haber estrangulado a Etan Patz en el sótano de su tienda de comestibles cerca de la parada del autobús escolar a la que se dirigía el niño por primera vez solo el 25 de mayo de 1979, cuando desapareció en el barrio de SoHo, en el sur de Manhattan.
El hombre fue acusado formalmente el viernes de homicidio en segundo grado, aunque los diagnósticos de esquizofrenia y desorden bipolar del detenido presentados por su abogado defensor despiertan dudas sobre la credibilidad de su confesión.
Según los medios locales, el FBI (oficina federal de investigaciones) y la fiscalía de Manhattan se han mostrado muy escépticos, mientras que el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD, según sus siglas en inglés) ha presionado para avanzar con la acusación.
La investigación está en mano del fiscal Cyrus Vance Jr., que sufrió el año pasado una resonante derrota en el caso de agresión sexual contra el ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn.
El juez a cargo de la causa autorizó una petición de la defensa para que Hernández sea sometido a una evaluación psiquiátrica.
Sin los restos del pequeño -que probablemente nunca serán hallados, según la policía- ni otra evidencia física, la fiscalía deberá apoyarse en testigos para construir una acusación sólida contra Hernández, que se había mudado a Nueva Jersey (este de Estados Unidos) poco tiempo después de la desaparición de Etan.
El pequeño Patz fue declarado formalmente muerto en 2001 y, tres años más tarde, su familia ganó un juicio civil de dos millones de dólares contra José Antonio Ramos, novio de la niñera del pequeño y que se encuentra actualmente en prisión por abusar de niños.