Una polémica ley que hará más difícil para los turistas extranjeros comprar cannabis en los famosos 'coffee shops' de Holanda ha sido ratificada por un tribunal holandés.
La ley, que da marcha atrás a 40 años de política liberal sobre drogas en Holanda, está dirigida a lo muchos extranjeros que ven el país como un paraíso para las drogas blandas y hace frente a un aumento de la delincuencia relacionada con el comercio de drogas.
La normativa, que entrará en vigor en tres provincias a partir del 1 de mayo
antes de aplicarse en todo el país el próximo año, significa que estos cafés solo pueden vender cannabis a los miembros registrados.
Solamente los residentes locales podrán unirse a un café, y cada local estará limitado a 2.000 miembros. Algunos usuarios consideran el requisito del registro como una invasión de la privacidad.
Catorce propietarios de cafés y varios grupos de presión denunciaron la ley en los tribunales, alegando que no se les debe pedir que discriminen entre locales y no locales.
Un abogado de los propietarios dijo que apelarían.
El Gobierno holandés, que se derrumbó el fin de semana, también tenía previsto prohibir la presencia de estos cafés para fumar marihuana en un radio de 350 metros alrededor de los colegios, con efecto a partir de 2014.
El Gobierno lanzó en octubre un plan para prohibir lo que considera son formas muy potentes de cannabis - conocido como 'skunk' - situándolas en la misma categoría que la heroína y la cocaína.