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La esposa de Vaclav Havel encabezó el miércoles el cortejo fúnebre que acompañó por las calles adoquinadas de Praga al presidente y dramaturgo en su último viaje hacia el castillo de la ciudad, donde quedará instalada la capilla ardiente hasta el funeral el viernes.
Dagmar Havlova, actriz de profesión, estuvo acompañada por personalidades del Estado y de la sociedad checa, además de por antiguos compañeros del ex disidente, en un homenaje al hombre que falleció el domingo, 22 años después de liderar la "revolución de terciopelo" que puso fin al comunismo en Checoslovaquia en diciembre de 1989.
Cientos de soldados alineados en las calles formaron la guardia de honor y una banda militar interpretó marchas fúnebres. Algunas personas se asomaron a las ventanas para ver el cortejo, mientras que muchos escolares no fueron al colegio para presenciar con sus profesores la despedida a Havel.
"Fue un hombre honrado", dijo Jaroslava Leskakova, de 67 años, durante el recorrido por las calles adoquinadas que conducían al puente Carlos que conduce al castillo de Praga.
"No pensó en él mismo, sino que hizo todo lo que podía para que la gente estuviera feliz", dijo Leskakova sobre Havel, que fue encarcelado por las autoridades comunistas en los años 70 y 80 por su activismo en relación con los derechos humanos y que luego fue presidente del país de 1989 a 2003.
El tramo final hacia el castillo, donde se celebrará el viernes una misa funeral que contará con la presencia de dignatarios de todo el mundo, se hizo en un carruaje para cañones que se usó por última vez en 1937 para el funeral del héroe nacional Tomas Garrigue Masaryk, que llevó a Checoslovaquia a la independencia del imperio austriaco en 1918.
Una ligera lluvia comenzó a caer cuando el féretro entró en el castillo, donde la multitud que se agrupaba en las calles comenzó a aplaudir y hacer sonar las llaves, un acto espontáneo que recordaba las protestas populares durante la revolución que llevó al fin del régimen comunista.
"Ojalá que todos los que no son indiferentes con el futuro de nuestro país, persigan sus opiniones con la misma valentía y convicciones que Vaclav Havel", dijo el presidente Vaclav Klaus, que a menudo se enfrentó con Havel por la dirección del país tras el comunismo.
Entre quienes se espera que asistan al funeral que pondrá fin a tres días de luto nacional están la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y su marido Bill, además Lech Walesa, el disidente convertido en presidente de Polonia.
Hasta el final, Havel continuó apoyó apoyando a activistas prodemocracia en todo el mundo. En su último comunicado público, denunció las elecciones parlamentarias de este mes en Rusia.
"Siempre será el símbolo de la revolución y siempre le valoraremos como persona", dijo Jan Faltys, estudiante de 23 años nacido un año antes de la revolución de 1989 que dio a Havel relevancia internacional.