Al menos 38 personas murieron ayer en Irak en una serie de ataques perpetrados durante las elecciones parlamentarias, los segundos comicios celebrados en el país después de que fuera derrocado Saddam Hussein, de los que saldrá el gobierno que regirá al país durante la retirada estadounidense.
Los colegios electorales cerraron ayer a las 17.00 hora local (12:00 de Argentina) tras 10 horas en las que casi 19 millones de ciudadanos hicieron largas colas en las custodiadas ciudades para emitir su sufragio.
Los resultados tardarán entre tres y cinco días en darse a conocer, según informaron funcionarios de Naciones Unidas.
En el más letal de los ataques de ayer 25 personas murieron en una explosión en un edificio residencial de tres pisos en Bagdad, mientras otras cuatro fallecieron al estallar una bomba en un edificio de departamentos, presumiblemente por el impacto de un mortero sunita.
A estas cifras hay que agregar otros nueve muertos en incidentes con bombas de carretera, mientras el número de heridos es de 65, según informó la agencia de noticias DPA.
Cerca de 2.600 candidatos de 86 facciones compitieron ayer por los 325 escaños del Parlamento en estas elecciones en las que se espera que ningún bloque logre la mayoría, y donde la formación de un Gobierno podría tomar meses.
Muchos iraquíes están esperanzados de que los comicios marquen el inicio de un camino de reconciliación nacional -indica la prensa local- un hecho que se espera acompañe el retiro de tropas estadounidenses en unos meses y el resto de sus efectivos para fin de año.
Además de gobernar al país durante el repliegue militar estadounidense y combatir a la insurgencia, sobre el gobierno electo recaerá también la responsabilidad de trabajar duramente por la pacificación de las históricas tensiones entre las comunidades chiita -mayoritaria y en el poder-, sunnita -la dominante en los años de Saddam- y kurda.
En las últimas elecciones parlamentarias, en 2005, las fuerzas políticas sunnitas cerraron filas y organizaron un boicot que arrastró al país al borde de la guerra civil, informó la agencia de noticias DPA.
Cinco años después, la situación es distinta: los sunnitas no sólo mostraron su voluntad de participar, sino que incluso organizaron campañas para llamar al voto a los miembros de su comunidad, en un intento por equilibrar el balance de fuerzas post-Saddam, netamente favorable a los chiitas.
También es diferente la situación de seguridad. Pese a la reciente ola de ataques preelectorales, el número de atentados y acciones rebeldes cayó de manera significativa a nivel nacional en los últimos cuatro años, aunque nada de esto sirvió para reactivar la economía y el empleo.
En virtud de este panorama, está previsto que luego de las elecciones se ponga en marcha la retirada militar estadounidense, un repliegue gradual que dentro de seis meses verá la salida de las tropas de combate norteamericanas y que debería completarse para fines de 2011.
Las encuestas en Irak mostraban como favorita a la coalición Estado de Derecho del primer ministro Nuri al-Maliki, una alianza nacionalista de 40 partidos y 400 candidatos independientes en su mayoría chiitas pero también integrada por kurdos chiitas, líderes tribales sunitas y cristianos.
Entre seis y ocho puntos por detrás se situaba hasta ayer la alianza secular Al Iraquiya del ex primer ministro chiita Iyad Allawi.
En tercer lugar la Alianza Nacional Iraquí, que aglutina a los principales partidos chiitas: entre ellos el Consejo Islámico Supremo y el bloque parlamentario del clérigo Muqtada al Sadr, una de las figuras más influyentes del país.
Paralelamente a las elecciones, también se celebró un referéndum sobre el Acuerdo para el Estatus de las Fuerzas, y el texto que regula la retirada de las fuerzas estadounidenses.
Aunque se cree que ningún partido obtendrá una mayoría absoluta en los comicios si la coalición del premier triunfa y logra formar un gobierno con aliados, se espera que Al Maliki intente consolidar los avances de seguridad antes del retiro de Estados Unidos y terminar las disputas políticas que minan la estabilidad.